Semillas autoflorecientes o feminizadas

diferencias entre semillas autoflorecientes y feminizadas

A la hora de empezar un cultivo, se deben tener en cuenta muchas cosas, pero quizás la principal sea el tipo de semillas utilizada. Autoflorecientes o feminizadas, esa es la cuestión.

Cada cual tiene sus pros y sus contras, y dependiendo de lo que se busque o de las condiciones disponibles (espacio, clima, etc.), convendrá elegir una u otra. Como el conocimiento es poder, aquí van algunos datos que harán más fácil la elección.

Semillas Feminizadas

En general, nadie quiere a un macho. Y esto va más allá de cualquier feminismo: es que una planta macho no sólo da una producción rica en semillas y baja en THC, sino que además su presencia en un cultivo puede polinizar las plantas de una gran área a la redonda (así que tener una al aire libre puede valer los insultos de todos los cultivadores circundantes). Por suerte desde fines de los 90 que surgen las semillas feminizadas, que eliminan ese factor de riesgo: garantizan plantas femeninas. 

Floración

Estas semillas dan plantas con un ciclo vegetativo de entre 2 y 3 meses, con uno de floración de entre 5 y 16 semanas. Se rigen por el fotoperiodo, es decir que se deben plantar en cierto momento (en nuestro hemisferio, entre septiembre y noviembre, para cosechar en abril-mayo).

La floración comienza cuando tengan 12 horas de oscuridad y 12 de luz, por lo que esto es lo que debe respetarse si el cultivo es de interior. Esto permite moldear más el tamaño de la planta, ya que cuanto más tiempo se invierta en el periodo vegetativo, más grande será. Esto también es útil si buscas hacer una madre, para realizar cultivos a partir de esquejes. Además, se puede ir moldeando con la poda para adecuarse a las necesidades de espacio y forma.

Producción

La producción de las semillas feminizadas suele ser superior a la que puede dar una autofloreciente, y en general alcanzan una calidad mucho mayor.

Semillas autoflorecientes

Si bien no alcanzan la misma calidad ni tienen la misma capacidad de producción que las semillas feminizadas, las autoflorecientes se han convertido en una opción viable tanto para cultivadores menos experimentados como para aquellos que buscan disponer de la cosecha en menor tiempo. No dependen del fotoperiodo sino que florarán cuando completen su ciclo: de 60 a 70 días. Gracias a esto, no tendrás que preocuparte por la contaminación lumínica si plantas en exterior, lo que podría ser un problema con una feminizada, ya que necesita 12 horas de absoluta oscuridad.

Gracias a su periodo vital más corto, las autoflorecientes tienen menos riesgo de infestación de plagas, y estas tienen menos tiempo para propagarse, por lo que la probabilidad de que esto sea un problema disminuye. Además, se trata de plantas en general más pequeñas o de tamaño más regulable, ya que su tamaño final estará determinado por el de la maceta en la que se planten.

Dado que producen más materia foliar en los cogollos, su sabor puede no ser tan bueno como el de una feminizada, y su genética con proporción de Ruderalis hace que en general tengan menor proporción de THC. En definitiva cualquiera de los dos tipos tiene sus ventajas y desventajas que cada cultivador deberá evaluar para elegir lo que más le convenga.

Una vez hecha esta elección fundamental, todo el método de cultivo derivará de ella. 

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